San Pedro Fabro, compañero y amigo en el Señor
La figura de Pedro Fabro ha sido sumamente desaprovechada, tal vez por desconocida. Basta con asumir el hecho de que haya sido el Papa Francisco quien lo rescatara del olvido al celebrar su canonización en una forma muy diferente a la común. Sin embargo, a lo largo de sus cuarenta años de vida, su actividad fue intensa y recorrió gran parte de Europa respondiendo a las misiones a las que fue enviado: profesor de Teología y Sagrada Escritura en Roma, en Worms y Ratisbona, participó en los diálogos entre católicos y protestantes, fue asistente del nuncio Papal en Alemania y profesor en la Universidad de Mainz y trabajó para la extensión de la naciente Compañía de Jesús en Alemania, Países Bajos y España. No obstante, debemos reconocer que su figura y su perfil espiritual son ciertamente complejos, de tal modo que necesitamos pedirle ayuda al propio santo para que podamos profundizar en el conocimiento de su persona y de su alma.















