Este 10 de mayo, Día de las Madres, acompañamos a quienes buscan a sus desaparecidos y caminan con esperanza y dignidad.
Desde el Monumento a la Madre hasta el Ángel de la Independencia, madres buscadoras, familias, niñas, niños y personas solidarias alzaron la voz por quienes aún no regresan a casa.
La jornada inició con un momento de espiritualidad y bendición, con la participación de Mons. Raúl Vera y el P. Jorge Atilano González, S.J. En ese espacio de fe y memoria, niñas y niños elevaron algunas peticiones : “que se acabe la violencia y que nadie le haga daño a ninguna persona” y “que en este Día de las Madres ninguna mamá tenga que sufrir por la desaparición”.
A las 10:00 de la mañana comenzó la marcha rumbo al Ángel de la Independencia, llevando consigo una oración, una exigencia y una esperanza: que todas las personas desaparecidas sean encontradas, que cese la violencia y que ninguna madre tenga que buscar sola. En este Día de las Madres, abrazamos especialmente a quienes buscan, esperan y aman sin descanso.







