—Alfredo Zepeda S.J.
Radio Huayacocotla, de nuestra misión indígena en la sierra de Veracruz recibió a las delegaciones de la Red en Defensa del Maíz Nativo, a la que pertenecemos desde hace 25 años. Llegaron de Jalisco, Oaxaca, Chiapas, Estado de México, Guanajuato, Yucatán y Ciudad de México. De cada estado con varios representantes, en total sesenta personas, hombres y mujeres, todos con actividad local en la defensa del maíz y de las semillas nativas, del territorio y del agua.
En el artículo 4° de la Constitución ya está decretada la prohibición de la siembra del maíz transgénico en nuestro país, centro y origen del milagroso zintle que nos mantiene vivos. Pero las empresas Bayer – Monsanto, Corteva y Syngenta traman nuevas manipulaciones de los genes para sacarle la vuelta a la ley con la complicidad de funcionarios de la Secretaría de Agricultura y de la nueva Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI).

Cada participante en la asamblea fue compartiendo las acciones de protección y defensa de las semillas y milpas en el Llano en Llamas, en San Andrés Sacamchen, en las planicies de Yucatán, en las montañas de San Pedro Atlapulco, en Guelatao y los Valles Centrales de Oaxaca.
El segundo día la asamblea se celebró en la comunidad náhuatl de Cuatecomaco a dos horas de Huayacocotla. Las autoridades y las mujeres de las comunidades de la cañada de Zontecomatlán participaron a los visitantes de la sabiduría milenaria de protección de las semillas nativas. Para cada quien, el maiz de su comunidad es el mejor del mundo, nada que ver con las tortillas de Maseca y Minsa ni con los monocultivos de maíz en Sinaloa. Como muestra, recibieron a los miembros de la asamblea con tamales envueltos en hoja de papatla y con dos zacahuiles gigantes, regalo de la huasteca para el mundo.
Sabemos que la preservación y aumento del maíz nativo es crucial para la alimentación sana de los pueblos de México, desde su origen hace siete mil años. Lo único que ofrecen las semillas modificadas genéticamente, aparte de la contaminación del maíz nativo, es la supuesta resistencia al herbicida Glifosato, utilizado hoy por Israel como arma de guerra de exterminio contra el Líbano (Cfr. Silvia Ribeiro. Guerra, glifosato y agricultura corporativa. En desinformemonos.org 19 de Mayo 2026).








