CAFEMIN: una historia de acompañamiento y caminar con los jesuitas

Sep 25, 2026 | Migración, Noticias

En el contexto de la 112.ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que la Iglesia celebra este 27 de septiembre bajo el lema “Incluso uno solo de estos pequeños”, recuperamos la historia de CAFEMIN (Casa de Acogida, Formación y Empoderamiento de la Mujer Migrante y Refugiada), que el pasado 16 de septiembre cumplió 14 años de acompañar a personas en contextos de movilidad humana en la Ciudad de México y que, a lo largo de este camino, ha mantenido una relación de colaboración con los jesuitas en favor de las personas migrantes y refugiadas.

Dirigida por la Hna. María Magdalena Silva Rentería, de la Congregación de Hermanas Josefinas, CAFEMIN acompaña principalmente a mujeres, familias, niñas, niños y adolescentes en sus procesos de búsqueda de mejores condiciones de vida en México. Desde un enfoque integral y de derechos, ofrece alojamiento y acompañamiento en procesos de regularización migratoria, salud física y mental, educación, capacitación para el empleo, vinculación laboral y construcción de proyectos de vida.

Una historia de colaboración

CAFEMIN abrió sus puertas en 2012. Un año después ocurrió uno de los episodios que marcarían su relación con la Compañía de Jesús. En 2013, la Hna. Magdalena participó en un Viacrucis Migrante desde Guatemala hasta la Ciudad de México, una experiencia que recuerda como antecedente de las posteriores caravanas migrantes y como uno de los primeros ejercicios en los que organizaciones de la sociedad civil e Iglesia caminaron junto a las personas migrantes durante su recorrido.

Durante 36 días, la religiosa recorrió el camino junto con un contingente que llegó a reunir alrededor de 1,400 personas. Al acercarse a la Ciudad de México, el grupo necesitaba alimentación y un espacio para ser recibido. CAFEMIN recurrió entonces al Servicio Jesuita a Migrantes (SJM), obra de la Compañía de Jesús dedicada al acompañamiento de personas en contextos de movilidad. El equipo respondió al llamado y colaboró para recibir al grupo y ofrecerle alimento a su llegada a la capital.

Para la Hna. Magdalena, aquella experiencia fortaleció una relación que ya comenzaba a construirse y abrió paso a un trabajo más articulado. “Siempre hemos sido aliados”, señala al recordar una colaboración que describe como cercana, fraterna y sostenida en momentos importantes de la historia de CAFEMIN.

Con el paso de los años, ambas instituciones coincidieron en diferentes procesos de acompañamiento a la población migrante y refugiada. La colaboración alcanzó también espacios eclesiales más amplios, como la Dimensión Pastoral de Movilidad Humana, donde CAFEMIN y el SJM participaron en la articulación de la zona centro. Durante la pandemia volvieron a coincidir en el acompañamiento a albergues y en la respuesta a las necesidades de las personas en movilidad.

El trabajo que durante años realizó el Servicio Jesuita a Migrantes continúa hoy desde el Servicio Jesuita a Refugiados México, tras la integración de ambos servicios para acompañar a personas migrantes, refugiadas y solicitantes de protección.

Esta historia compartida expresa también un llamado que ha acompañado a la Iglesia en las últimas décadas. La Hna. Magdalena recuerda las palabras del papa Francisco sobre la necesidad de ser una “Iglesia en salida”, cercana a quienes se encuentran en las periferias y con una opción preferencial por quienes viven mayores condiciones de vulnerabilidad. Hoy, el papa León XIV vuelve a colocar esta responsabilidad en el centro de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, con una atención especial a las niñas, niños y adolescentes afectados por la migración y el desplazamiento.

¿Dónde están y cómo están las personas migrantes?

Catorce años después de la apertura de CAFEMIN, el escenario migratorio ha cambiado considerablemente. Entre 2022 y 2024, esta casa con capacidad para alrededor de 100 personas llegó a recibir entre 700 y 800 personas diariamente. Durante 2025 esa cifra comenzó a disminuir y actualmente CAFEMIN alberga a alrededor de 70 personas.

Sin embargo, la Hna. Magdalena advierte que si hay menos personas en los albergues, no significa que la migración haya desaparecido. Para ella, uno de los problemas del contexto actual es precisamente la creciente invisibilización de quienes continúan desplazándose por México.

“El tema es dónde están, en dónde están y cómo están”, señala.

Desde su experiencia, las rutas migratorias también se han transformado y las personas buscan caminos menos visibles para desplazarse. En esos trayectos persisten riesgos relacionados con la presencia del crimen organizado, las extorsiones, los secuestros, las desapariciones y otras violencias. La directora de CAFEMIN advierte además sobre discursos que criminalizan a la población migrante y contribuyen a aumentar su vulnerabilidad.

Desde esta realidad, CAFEMIN participa también en el Diálogo Nacional por la Paz, un espacio desde el que se busca articular esfuerzos frente a las violencias que atraviesan el país y construir condiciones de justicia, seguridad y dignidad para todas las personas.

Por ello, en esta 112.ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, la experiencia compartida durante estos años invita también a preguntarnos cómo acompañar a las personas migrantes desde nuestros propios espacios. La Hna. Magdalena hace un llamado a seguir construyendo redes de solidaridad y sumarse a estas causas desde donde cada persona se encuentre.

“Hay que seguir sumando a estas causas, acompañar a estos hermanos desde donde estás”, señala. Para la directora de CAFEMIN, involucrarse en estos esfuerzos humanitarios y fortalecer las redes de solidaridad permite que cada persona pueda aportar frente a una realidad que nos implica como sociedad.