Este sábado 11 de julio de 2026, en el Auditorio Pedro Arrupe del ITESO, en Guadalajara, se celebró la ordenación sacerdotal de Carlos Maximiliano Fernández Rojas, S.J., y Jesús Manuel Roa Sánchez, S.J., por la imposición de manos de Mons. Manuel González Villaseñor, Obispo Auxiliar de Guadalajara.
Familiares, amistades, jesuitas, religiosas, religiosos y representantes de distintas comunidades y obras se reunieron para acompañar a Maximiliano y Manuel en una celebración marcada por la alegría, la gratitud y la esperanza ante la nueva misión que reciben al servicio de la Iglesia y del pueblo de Dios.
Durante la homilía, Mons. Manuel González Villaseñor compartió algunas orientaciones para el ministerio sacerdotal a partir de las bienaventuranzas, a petición de los ordenandos. Destacó la pobreza, la mansedumbre, la santidad, la oración, la misión y la espiritualidad ignaciana como pilares del sacerdocio, y subrayó que la mansedumbre configura al sacerdote con Jesús, llamándolo a servir con paciencia, humildad y cercanía: “hoy más que nunca, nuestra gente quiere sacerdotes que muestren el rostro amoroso de Dios.”
Portadores y colaboradores para la construcción de la paz
Uno de los momentos centrales de la homilía fue la invitación a asumir la construcción de la paz como parte del ministerio que Maximilino y Manuel desarrollarán en México. Mons. González Villaseñor recordó su participación en el Diálogo Nacional por la Paz y reconoció el trabajo realizado por la Compañía de Jesús, la CIRM y la Conferencia del Episcopado Mexicano.
Mons. González Villaseñor les pidió también mantener vivo el espíritu misionero propio de la Compañía de Jesús: “No se cansen de ser misioneros; característica especial de la Compañía de Jesús con tantos hombres que han dado su vida por la Palabra de Dios”.
Al acercarse al final de la homilía, los exhortó no olvidar la espiritualidad ignaciana que ha acompañado su formación como jesuitas: “Si para todos es importante, mucho más para un jesuita vivir siempre la humildad”.
Finalmente, concluyó: “Max y Manuel sean grandes sacerdotes, grandes jesuitas y en la misión, grandes portadores de la Buena Nueva de Jesucristo”.
Un momento de consolación y esperanza
Al finalizar la celebración, el P. Enrique Mireles Bueno, S.J., Provincial de la Compañía de Jesús en México, destacó que la ordenación de Max y Manuel representa un signo de comunión y de servicio para la Iglesia y la Provincia Mexicana. Los invitó a colaborar con jesuitas, laicas y laicos, atentos a la realidad del país, a las comunidades indígenas y al futuro de las juventudes, sin perder la capacidad de imaginar nuevas formas de servicio.
También agradeció a sus familias por acompañar generosamente su proceso vocacional, a Mons. Manuel González Villaseñor por conferirles el orden del presbiterado y al ITESO por recibir la celebración.
Un ministerio al servicio del pueblo de Dios
En nombre de ambos ordenados, Carlos Maximiliano Fernández Rojas, S.J., dirigió un mensaje de agradecimiento a Dios, a sus familias, a la Compañía de Jesús y a las personas y comunidades que los acompañaron a lo largo de su formación. También saludó a quienes siguieron la transmisión en vivo desde distintos lugares de México y del mundo.
Asimismo, afirmó que el sacerdocio adquiere su sentido más profundo al caminar junto al pueblo de Dios y dejarse evangelizar por él, y pidió que continúen acompañándolos con su oración para servir con alegría, humildad y fidelidad en las misiones que la Compañía de Jesús les confíe:
“Que donde el Señor nos envíe podamos ser pastores según el Corazón de Jesús, hombres capaces de cuidar, escuchar, reconciliar y acompañar; curas que transparenten la ternura de Dios y ayuden a que su reinado siga aconteciendo en medio de nuestro mundo.”
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