Defender el maíz es defender la vida, el territorio y la memoria

Sep 29, 2026 | Ecología Integral, Noticias

—Red de Ecología Integral, Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús.

En el marco del Día Nacional del Maíz, la Red de Ecología Integral de la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús se suma a las voces de pueblos originarios, comunidades campesinas, organizaciones sociales, instituciones académicas y personas defensoras de los territorios que reconocen y defienden al maíz como sustento de la vida, patrimonio biocultural y fundamento de nuestra soberanía alimentaria.

México es centro de origen, domesticación y diversificación del maíz. Durante miles de años, los pueblos indígenas y campesinos han seleccionado, cultivado, intercambiado y resguardado sus semillas, construyendo una extraordinaria diversidad de maíces nativos estrechamente vinculada con la diversidad cultural, ecológica y alimentaria del país. Esta riqueza no es producto del mercado ni de la innovación empresarial: es resultado de conocimientos, prácticas, relaciones comunitarias y procesos de cuidado transmitidos entre generaciones.

El maíz es mucho más que un cultivo. Forma parte de nuestra alimentación, historia, identidad, espiritualidad y relación con la tierra. La milpa constituye, además, un sistema de conocimientos y relaciones entre especies, territorios y comunidades que expresa otras formas de producir y reproducir la vida.

Desde la ecología integral, reconocemos que defender el maíz significa defender simultáneamente la biodiversidad, los territorios, el agua, los suelos, las culturas campesinas e indígenas y el derecho de los pueblos a decidir sobre sus sistemas alimentarios. Como nos recuerda Laudato si’, la crisis ambiental y la crisis social constituyen una sola y compleja crisis socioambiental. Por ello, no podemos separar el cuidado de la biodiversidad de la justicia, ni la protección de las semillas de los derechos de quienes históricamente las han cuidado.

Ante las presiones derivadas de la expansión de modelos agroindustriales, la concentración corporativa de las semillas, el uso intensivo de agrotóxicos y la introducción de maíces genéticamente modificados, reafirmamos la relevancia del principio precautorio y nuestra defensa de los maíces nativos frente a la liberación de maíz transgénico que pueda poner en riesgo su diversidad genética y los sistemas campesinos que la sostienen.

La defensa del maíz implica también reconocer el derecho de los pueblos originarios y comunidades campesinas a conservar, sembrar, intercambiar y mejorar sus propias semillas; fortalecer la agricultura campesina y agroecológica; garantizar condiciones dignas para quienes producen nuestros alimentos; la vida en sus territorios y promover políticas públicas que coloquen la soberanía alimentaria, la biodiversidad y el bien común por encima de intereses particulares y corporativos.

En este Día Nacional del Maíz invitamos a alimentarnos con maíces nativos, cuidar las semillas, fortalecer las milpas, reconocer los saberes de los pueblos y proteger los territorios donde continúa reproduciéndose la diversidad biocultural de México.

Defender el maíz es defender la memoria y el futuro.

Sin maíz no hay país; sin pueblos, territorios y semillas vivas, tampoco hay Casa Común.