Parroquias y Templos

A la luz de la espiritualidad ignaciana y de las orientaciones de la Compañía de Jesús expresadas en el documento las “Características de la Parroquia Jesuita en la América Latina de Hoy”, buscamos el mejor servicio de todos los creyentes a través del apostolado parroquial, favoreciendo la coordinación, la comunicación, la reflexión y la ayuda mutua de todos aquellos implicados en este apostolado: jesuitas y otros colaboradores.

(Tomado de: https://jesuitas.lat/es/hacemos/parroquias)

Los rasgos que deben tener cualquier templo o parroquia encargada a la Compañía de Jesús: 

  • Comunidad de comunidades de fe en Jesucristo y en su Reino. 
  • Comunidad de comunidades fraternas. 
  • Comunidad de comunidades misioneras. 
  • Comunidad de comunidades solidarias. 
  • Comunidad de comunidades litúrgicas. 
  • El Apostolado de La Oración.

Parroquias y templos

Valle de México:

Chiapas:

Chihuahua:

Tarahumara:

  • Parroquia El Dulce Nombre de María (Sisoguichi)
  • Parroquia San Francisco Xavier (Cerocahui)
  • Parroquia San Miguel (Guaguachique)

Coahuila:

Oaxaca:

  • Inmaculada Concepción

Tabasco:

  • Parroquia de San José y Los Remedios -Plátano y Cacao- (Villahermosa)

Veracruz:

  • Parroquia San Miguel Arcángel (Tatahuicapan)

Yucatán: 

Potenciar “La Iglesia del Laicado”

El laicado aspira a asumir más y más responsabilidad en ministerios eclesiales dentro de parroquias, organizaciones diocesanas, escuelas, instituciones teológicas, misiones, obras de justicia y caridad. Podemos prever un florecimiento de ministerios especializados, movimientos eclesiales y asociaciones apostólicas laicales con los fines y carismas más variados.

Con nuestra experiencia y nuestro carisma ofreceremos una contribución específica y necesaria a estas empresas apostólicas. Para ello necesitamos desplazar cada vez más el centro de nuestra atención del ejercicio de nuestro propio apostolado directo a la potenciación del laicado en su misión.

El hacerlo requerirá de nosotros habilidad para utilizar los talentos de los laicos, animarles e inspirarles. Nuestra prontitud para afrontar este reto dependerá de la consistencia de nuestro sentido de ‘compañeros’ y de la renovación de nuestra respuesta a la vocación misionera de Cristo.

(Tomado de Decreto 19, CG 34)