Los Compañeros de Jesús, somos conocidos como jesuitas, pertenecemos a una de las órdenes católicas más grandes en la actualidad. Fuimos fundados por San Ignacio de Loyola en 1540, nacimos de un grupo de universitarios en París. Entre los primeros compañeros están San Francisco Xavier y San Pedro Fabro.

 

Encontramos nuestra identidad no solos, sino en compañía: en compañía con el Señor. Él es la imagen que está en el corazón mismo de la existencia de cada jesuita.

 

Somos ‘Hombres de Frontera’, dispuestos a estar en aquellos lugares donde hay situaciones de injusticia, donde otros no pueden o no quieren estar, donde se puede hacer un bien más universal.

 

Somos pobres y letrados, y queremos responder a las necesidades de nuestro mundo, al desafío de la cruz. Nuestra misión es al “servicio de la fe y promoción de la justicia”.

 

Tenemos un compromiso con el diálogo con las culturas y las religiones. Somos Compañeros de Jesús, amigos para la misión, y estamos al servicio de su Iglesia, puestos a las órdenes del Papa a través de un cuarto voto, que nos hace disponibles para la misión a la Mayor Gloria de Dios.

 

Siguiendo a Jesús, nos sentimos llamados no sólo a llevar ayuda directa a la gente que sufre, sino también a restaurar a las personas en su integridad, reincorporándolas a la comunidad y reconciliándolas con Dios. Ello exige muchas veces un compromiso a largo plazo, ya sea en la educación de los jóvenes, en el acompañamiento espiritual de los Ejercicios Espirituales, en el trabajo intelectual o en el servicio a migrantes y refugiados.

 

Esta es la manera como intentamos ofrecernos totalmente a Dios, para su servicio, ayudados por la gracia y desplegando todas las competencias profesionales que tengamos.

 

Hay pues, ocho puntos que nos identifican:
  1. Profundo amor personal a Jesucristo (queremos ser sus compañeros, y en Él encontramos nuestra identidad)
  2. Contemplativos en la acción (encontramos a Dios en todas las cosas)
  3. Un cuerpo apostólico para la Iglesia (puestos a las ordenes del Papa)
  4. En solidaridad con los más necesitados (opción preferencial por los pobres)
  5. Compañerismo con otros (somos amigos en el Señor y trabajamos con otros y otras)
  6. Llamados a un ministerio instruido (pobres y letrados)
  7. Hombres enviados, siempre disponibles para nuevas misiones (vamos a donde otros no quieren o donde otros no pueden)
  8. Siempre en busca del “Magis” (Todo a la Mayor Gloria de Dios)

 

Espiritualidad Ignaciana

Nuestro propósito va más allá de la experiencia humana: buscamos fortalecer nuestro interior usando las más profundas energías. Salimos de nosotros mismos y amamos desinteresadamente para hacer la voluntad de Dios y dar un sentido a la vida.

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Vocaciones y Juventudes

El llamado para iniciarse como jesuita en el noviciado, o en algún voluntariado, en algún proyecto, campamento o red juvenil, comienza con un discernimiento mediante un conocimiento profundo de sí mismo.

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Educación

El acompañamiento a las personas para crear un compromiso con un mundo más justo es una de las características que identifica a la Compañía de Jesús con la educación. Es  uno de los campos fundamentales de nuestra actividad apostólica.

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Colaboración en la Misión

El discernimiento, la colaboración y el trabajo en red son tres conceptos que se establecieron en la Congregación General 36 de la Compañía de Jesús como las líneas de acción en la que los jesuita emprenden sus ideales.

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