Liderazgo ignaciano

Liderazgo Ignaciano

Ser líder no es sencillo. En palabras del P. Adolfo Nicolás, SJ, esta labor se facilita y rinde mejores frutos si se asume desde el estilo de Liderazgo Ignaciano, el cual se concibe como una actividad fundamentalmente espiritual y de servicio, a través de la que se busca reforzar y animar actitudes y valores evangélicos, así como ayudar al crecimiento de la persona con base en las enseñanzas de Cristo.

A continuación algunos conceptos sobre el Liderazgo Ignaciano que el ex Superior General de la Compañía de Jesús mencionó en una conferencia en Valladolid, España, el 6 de mayo de 2013, durante un encuentro con superiores y directores de obra de la provincia de Castilla:

  • Entender la autoridad como servicio.
  • En la concepción Ignaciana del servicio hay siempre un factor muy importante de crecimiento que lleva a la transformación. Si no hay transformación eso quiere decir que el proceso ha fracasado.
  • El objetivo último es la transformación de la persona, y eventualmente, a través de las personas, de la sociedad. Pero eso se produce a través de un proceso de crecimiento.
  • No hay transformaciones instantáneas, aunque a veces nos atraiga la imagen del cambio instantáneo.
  • Hace falta un sentido de finalidad para un buen liderazgo; hace falta una visión. Sin visión no hay líder.
  • La crisis es muy buena cuando produce la creatividad para sobrevivir y para seguir ofreciendo un servicio de calidad.

Algunas citas citas sobre Liderazgo Ignaciano del padre Adolfo Nicolás SJ:

“Un buen líder debe ser sumamente libre, capaz de cambiar de opinión, porque está tranquilo sabiendo que lo que buscamos todos es la voluntad de Dios, no la voluntad del superior. Esto es sumamente importante, y si es lo que buscamos, entonces la opinión de todos es importante, y el escuchar, consultar y eventualmente llegar a una decisión mejor es parte del sistema de obediencia”.

“Otro elemento importante para un buen liderazgo es desarrollar hábitos de reflexión. El superior que está super ocupado y no tiene tiempo ni para sentarse a respirar será un mal superior. Si no tiene hábitos de reflexión para darle vueltas a las cosas y para ayudar a su comunidad, cuando vayan a consultarle, encontrará gran dificultad”.

“Es importante para un buen liderazgo distinguir entre el objetivo y los medios, no confundirse, no perderse en los medios. Sobre los medios podemos tener distintas opiniones, pero lo importante es tener claros los objetivos, y no cualquier medio sirve. El saber distinguir fines y medios es muy importante para no perder tiempo en discusiones absurdas”.