Primer Encuentro Latinoamericano de hermanos en Formación (mi vivencia):

Primer Encuentro Latinoamericano de hermanos en Formación (mi vivencia):

Primero, fue un verdadero y grato encuentro, en el que hermanos de Latinoamérica nos conocimos, convivimos, escuchamos nuestras inquietudes y experiencias de vida en la CJ. En el encuentro se afianzaron lazos de afecto y un «sentido de cuerpo» que va más allá de las fronteras de cada provincia.

Los lazos de afecto y sentimientos se pertenencia, además, se gestaron hacia la provincia que propició el Encuentro: Colombia. Nos sentimos acogidos por los jesuitas, recibidos, queridos. Conocimos algunos de sus trabajos en la construcción de la Paz, así como en la conservación de patrimonio histórico del país; y el más reciente proyecto de la Xaveriana, un instituto de comunicación con alta tecnología.

Nos topamos con un cuerpo de jesuitas (con los hermanos de los diversos países, así como con los hermanos -escolares, sacerdotes y laicos- de la provincia de Colombia y de la CPAL -órgano de gobierno interprovincial de América Latina-) trabajando en tantos y tan diversos servicios, personas y realidades, al modo en que san Ignacio describe la complejidad del mundo en sus EE.

Segundo, pero además hay que mencionar que éste fue el «primer» encuentro de su tipo: fue «primero» en sentido temporal, pero también en el sentido de «primeros pasos» en el intento de una expresión colectiva de lo específico de nuestra vocación, de modo que se pudiera dar pie para sustentar esquemas de formación locales, la promoción vocacional y, más aún, la integración apostólica del jesuita hermano en la misión de la CJ en el contexto latinoamericano.

El cometido de este primer encuentro podría sonar ambicioso si se pretendiera llegar a enunciados conclusivos, sin embargo, no es el caso. Más bien, el cometido de este primer encuentro se le tendría que considerar de gran urgencia -en una actitud de obediencia al espíritu de Dios- frente al deseo de echar en marcha la escucha del espíritu en una nueva época.

Miguel Cerón SJ

El texto autógrafo de los Ejercicios a salvo de la corrosión

El texto autógrafo de los Ejercicios a salvo de la corrosión

Las tintas ácidas habían corroído el papel perforando muchas páginas y amenazando la conservación del documento. Se trata del manuscrito más antiguo de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, con numerosas notas autógrafas del santo de Loyola, que ha sido restaurado. En el proceso de tratamiento ha sido utilizada una suspensión de nanocompuestos preparada por un grupo de químicos de la Universidad de Florencia. La intervención realizada fue presentada el pasado 29 de abril, durante una Conferencia en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma en la cual participaron, entre otros, el P. Ignacio Echarte, Secretario de la Compañía de Jesús, y la restauradora Melania Zanetti de laUniversità Cattolica del Sacro Cuore. El texto se conserva en el Arch Archivum Romanum Societatis Iesu, ubicado en la Curia General de la Compañía de Jesús. La intervención ha estado financiada por la Fundación Gondra-Barandiarán de Getxo, Bizkaia, provincia civil de la Comunidad Autónoma del País Vasco. La restauración ha estado proyectada por Carlo Federici, que trabaja en la Universidad Ca’ Foscari de Venecia y en la Escuela Vaticana de Biblioteconomía.