El jesuita Miguel Agustín Pro Juárez SJ, fue fusilado el 23 de noviembre de 1927 por órdenes del entonces presidente de México, Plutarco Elías Calles, en tiempos de la persecución religiosa que ejerció el gobierno mexicano, acusado injustamente de ser el autor intelectual de un atentado fallido contra el ex presidente Álvaro Obregón.

El Padre Pro -como se le conoce afectuosamente- fue beatificado en 1986 por el Papa Juan Pablo II, y ahora se está a la espera de un milagro por su intercesión, que, tan pronto como se pueda documentar y testificar, lo lleve a ser declarado santo. Elevamos nuestras oraciones y pedimos que se encomienden a nuestro hermano mártir para que interceda ante Dios y obren más milagros que puedan ser testificados para afianzar el camino hacia su canonización.

Para los Jesuitas de México conmemorar el martirio del Padre Pro nos anima a continuar con nuestro compromiso de acompañar a los pobres, los  vulnerables, en general los excluidos, los crucificados de nuestra época. Asimismo, el Padre Pro también le da nombre al Centro jesuita de Derechos Humanos en México, el Centro Prodh:

Una de las frases más célebres del beato jesuita inspira a nuestras obras sociales en México es:

“Debemos de hablar, gritar contra las injusticias, tener confianza, pero no tener miedo”. (P. Pro)

Otro motivo para celebrar en este 2019 se debe a que el Padre Pro ya es parte del “Proyecto parroquias personales para las empresas” impulsado por el cardenal Carlos Aguiar Retes. Con esta iniciativa se busca acercar los servicios parroquiales y la celebración eucarística a los trabajadores de la enorme Ciudad de México.

Historia del Padre Pro, jesuita fusilado por el gobierno mexicano

#SomosJesuitasMexico www.jesuitasmexico.org Este mes de noviembre es la #FiestaDePadrePro2019, y lo dedicamos para recordar la vida, la obra y el martirio del beato jesuita, Miguel Agustín Pro Juárez SJ. (Padre Pro S.J.)Conóce más Aquí: https://bit.ly/2NN42L1Fusilado el 23 de noviembre de 1927 por órdenes del entonces Presidente de México, Plutarco Elías Calles, el Padre Pro fue beatificado en 1986 por el Papa Juan Pablo II, y ahora se está a la espera de un milagro por su intercesión, que, tan pronto como se pueda documentar y testificar, lo lleve a ser declarado santo…#SomosJesuitas http://padrepro.com.mx/

Publicado por Jesuitas México en Miércoles, 6 de noviembre de 2019

 

A unos días de que se cumplan 92 años de su martirio, retomamos un fragmento de la entrevista que el el P. Gonzalo Rosas SJ, Promotor de la Causa de Canonización del Padre Pro, dio a Desde la Fe, y en la que habló sobre los pormenores del proceso diocesano que se le sigue a este sacerdote jesuita para ser inscrito en el canon de los santos:

¿Por qué el Padre Pro aún no es santo?

 

Se han reportado varios presuntos milagros ocurridos por su intercesión, pero la opinión médica los ha echado abajo.

 

Fusilado el 23 de noviembre de 1927 por órdenes del entonces Presidente de México, Plutarco Elías Calles, el P. Miguel Agustín Pro Juárez fue beatificado en 1986 por el Papa Juan Pablo II, y ahora se está a la espera de un milagro por su intercesión, que, tan pronto como se pueda documentar y testificar, lo lleve a ser declarado santo. A unos días de que se cumplan 90 años de su muerte, el P. Gonzalo Rosas, Promotor de la Causa de Canonización del Padre Pro, detalla a Desde la fe algunos pormenores del proceso diocesano que se le sigue a este sacerdote jesuita para ser inscrito en el canon de los santos.

Señala que en años recientes se han registrado presuntos milagros sucedidos por la intercesión del Padre Pro, mismos que se han documentado en expedientes, y han sido utilizados como aporte en el proceso diocesano para su canonización. “El Papa Juan Pablo II canonizó en el año 2000 a 25 mártires de la persecución religiosa, quienes derramaron su sangre por Cristo. Y al respecto, el Cardenal Norberto Rivera ha señalado que la razón por la que estos mártires de la Guerra Cristera fueron elevados a los altares, es la misma que debería tomarse en cuenta para el Padre Pro, ya que fue en el mismo tiempo, en el mismo momento, en las mismas circunstancias y bajo el mismo argumento; sin embargo, para él se sigue pidiendo un milagro”.

Para el P. Gonzalo Rosas, las dificultades que ha encontrado el proceso de canonización del Padre Pro, pueden deberse a lo delicado del caso, ya que pesa sobre éste una sombra política, y la Iglesia mexicana probablemente ha querido ser prudente. “Si se llegase a declarar santo al P. Miguel Agustín Pro, se tocaría a familias de personajes como Plutarco Elías Calles o Álvaro Obregón, quienes tuvieron que ver de forma directa con el atropello que se operó contra el padre desde la Presidencia de la República. Se ha comprobado la inocencia del Padre Pro en el atentado que sufrió Álvaro Obregón, mismo que justificó su fusilamiento; el autor intelectual de dicho atentado, Luis Segura Vilchis, señaló que el padre y su hermano eran inocentes. Aun así, Calles ordenó que lo mataran sin darle oportunidad de un juicio, violando todos sus derechos humanos, y desatendiendo incluso un amparo gestionado por un embajador argentino.

Refiere que, tras haber fusilado al Padre Pro, las autoridades se dieron cuenta de la magnitud del escándalo que estaban provocando, y por eso detuvieron el fusilamiento de su hermano menor, llamado Roberto, y optaron sólo por exiliarlo. “En el caso del Padre Pro, fue realmente un resquemor hacia la fe lo que llevó a aquellos políticos a tomar decisiones tan cruentas; él, definitivamente, fue asesinado por odio a la fe, y por eso el Papa Juan Pablo II lo reconoció beato”.

Señala que, en esta búsqueda de presuntos milagros realizados por la intercesión del Padre Pro, se supo de uno que se llevó a Roma, el de un niño que, tras sufrir un accidente automovilístico con su familia, se recuperó contra todo pronóstico; sin embargo, a la hora de que el médico hizo sus declaraciones, “patinó” una palabra que hizo que el caso se viniera abajo. “Allá dijeron: ‘Ah’, entonces no es determinante’, y sólo por esa expresión no se pudo seguir adelante”.

Lee el artículo completo en Desde la Fe

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