Los Jesuitas en México

Por Arturo Reynoso, S.J.

Enviados por san Francisco de Borja, tercer superior general de la Compañía de Jesús, los jesuitas llegan a tierras mexicanas el 9 de septiembre de 1572. Es un grupo de 15 religiosos bajo las órdenes del padre Pedro Sánchez, primer superior provincial de la Provincia Mexicana de la Compañía. Ya establecidos en la capital del virreinato novohispano, Sánchez promueve la fundación de un colegio-seminario en 1573. Ese mismo año comienzan a recibirse a los primeros novicios. Para finales del silgo XVI, los jesuitas ya están establecidos en Ciudad de México, Pátzcuaro, Oaxaca, Puebla, Valladolid (actual Morelia), Zacatecas y Guadalajara, en donde han fundado colegios e iniciado ministerios pastorales. También han iniciado misiones en regiones de Sinaloa, Durango, Coahuila, Zacatecas y San Luis Potosí.

Durante el siglo XVII y XVIII los jesuitas en la Nueva España amplían su presencia misionera en Chihuahua (Sierra Tarahumara), Sonora, Baja California y Nayarit.

En cuanto al ministerio educativo, en la segunda mitad del siglo XVIII ya imparten cursos en 26 poblaciones del virreinato, en colegios pequeños, medianos o más grandes, y además cuentan con varios colegios-seminarios (internados) situados cerca de los colegios –como el colegio de San Ildefonso en Ciudad de México–. Durante casi dos siglos, la labor de la Compañía de Jesús en suelo mexicano consolida una red apostólica (educativa, misionera, de ministerios pastorales y de agrupaciones devocionales) de gran importancia en la construcción de la nación mexicana, tan variada y rica en rostros, lenguas y costumbres.

No obstante, en 1767 el monarca español Carlos III decretó la expulsión de los cerca de 5000 jesuitas que se encontraban en todos los territorios bajo su autoridad, medida que se fue ejecutando en la América española y las Filipinas durante los meses siguientes. En ese momento había 680 jesuitas en la Nueva España. Las causas de esta enconada animadversión de las monarquías borbónicas y de la portuguesa contra la Compañía se remitían a la lucha entablada por las Coronas y sus cortes, motivadas por un fuerte sentimiento regalista y absolutista, contra el principio de autoridad de la Iglesia y sus dignatarios. Para los regalistas del Siglo de las Luces, la Compañía representaba una influyente corporación religiosa con gran incidencia en la vida educativa, social, política y espiritual en sus Estados, y cuya lealtad a sus superiores en Roma -el Padre General y, sobre todo, el Papa- representaba una amenaza para la consolidación del poder absoluto de los monarcas.

Los jesuitas expulsos de la Nueva España viven su exilio en los Estados Pontificios, sobre todo en la ciudad de Bolonia. Es ahí donde los sorprende en 1773 la decisión del Papa Clemente XIV de suprimir la Compañía de Jesús. A pesar del duro golpe de la supresión, la fortaleza y creatividad de varios jesuitas mexicanos se consolidó y varios de ellos se dieron a la tarea de producir en su exilio escritos notables de carácter historiográfico, científico, estético, filológico, literario, filosófico y teológico. Hoy se siguen valorando obras como la notable Historia antigua de México, de Francisco Xavier Clavigero, la Rusticatio mexicana de Rafael Landívar, las Instituciones Teológicas de Francisco Xavier Alegre o las obras de arquitectura y estética de Pedro José Márquez.

Una vez que en agosto de 1814 el papa Pío VII restaura la Compañía de Jesús en la Iglesia universal, los jesuitas son restablecidos en México en mayo de 1816. Toca a los padres José María Castañiza, Pedro Cantón y Antonio Barroso, septuagenarios los tres, la ardua pero apasionante labor de restituir la Provincia Mexicana de la Compañía.

No obstante, después de las guerras de independencia y durante el turbulento siglo XIX mexicano, los jesuitas pasan por periodos de clandestinidad, dispersión y persecución (expulsión del territorio nacional de algunos de ellos). A los jesuitas restauradores en México, animados muchas veces por los afanes y la memoria de sus antecesores de los siglos XVI a XVIII, ciertamente les costó mucho entender el nuevo orden político y eclesial en el México independiente. Y no era para menos, pues ese orden fue constantemente alterado, modificado, improvisado y reinventado.

Aun así, los jesuitas en México durante el siglo XIX mantuvieron su presencia en el país intentando hacer lo que podían y creían era lo mejor, desde atender el confesionario hasta ser miembros de Congresos constituyentes (como el padre Basilio Arrillaga, que además de ser destacado polemista llegó a ser diputado y senador). Ciertamente, durante ese siglo de inestabilidad nacional no pudieron conformar aquellas grandes plataformas apostólicas (colegios-templos-misiones) que tuvieron en la época virreinal. No obstante, varios de ellos, apelando al legado de su memoria institucional, a sus orígenes fundacionales y a lo que sabían hacer, recuperaron y continuaron una memoria y una labor apostólica con el deseo de servir al prójimo y a la Iglesia.

Es hasta finales del siglo XIX y principios del siglo XX que los jesuitas comienzan a consolidar en el país su presencia, tanto en número como en diversidad de acciones apostólicas fundando nuevas residencias, varios colegios, universidades, misiones e instituciones pastorales, culturales y de investigación y promoción social.

En la actualidad, los jesuitas en México desarrollan su misión en Tijuana, Nogales, Chihuahua, Sierra Tarahumara, Torreón, Parras, Monterrey, Tampico, Guadalajara, Puente Grande (Jalisco), Ciudad Guzmán, León, Ciudad de México, Puebla, Oaxaca, Jaltepec (Oaxaca), Tatahuicapan (Veracruz), Huayacocotla (Veracruz), Mérida, Arena (Chiapas), Bachajón (Chiapas), Frontera Comalapa (Chiapas)

An_dar: obras jesuitas se unen para “ayudar a caminar”

An_dar: obras jesuitas se unen para “ayudar a caminar”

La parroquia de la Sagrada Familia en la colonia Roma de la Ciudad de México y la editorial Buena Prensa -obras jesuitas en México- colaboran juntas en el proyecto An_dar, que con la simple recolección de argollas de latas de refresco obtiene recursos para donar sillas de ruedas, muletas, bastones y andaderas para las personas más necesitadas. An_dar celebra dos años y gracias a la colaboración de muchas personas de buena voluntad, tan solo en 2018 fueron entregadas 159 sillas de ruedas, 67 bastones, 21 andaderas, 29 pares de muletas y 1 bastón guía. Por eso, a pocas semanas de cumplir su segundo aniversario, te invitamos a que colabores con este noble proyecto recolectando argollas y llevándolas este próximo 2 de junio a la parroquia de la Sagrada Familia, ubicada en la calle Puebla 144, Roma Norte, en la Ciudad de México, o a cualquiera de las librerías Buena Prensa ubicadas en diversas ciudades del país: UBICA TU SUCURSAL MÁS CERCANA:
El proyecto está formado por laicos comprometidos y por el padre Gonzalo Rosas, S.J., párroco y miembro del equipo. Desde que nació la iniciativa decidieron solicitar las argollas y no las latas completas para no afectar a otros grupos que las venden.
“Hay mucha gente que se ayuda económicamente de la recolección de las latas de aluminio, no les quisimos quitar esa fuente de ingresos”, explica Cynthia Ramírez Peña, coordinadora del proyecto.
De poquito en poquito Aunque se necesitan muchas argollas, de poquito en poquito, con la colaboración de muchas personas, se reúnen las necesarias para poder adquirir las sillas de ruedas.
“Compramos las sillas en la Fundación Bertha O. de Osete, I. A. P. que está en Querétaro, pues nos dan precio especial por volumen; cada silla cuesta 2,645 pesos, pero tratamos de hacer un pedido de 20 sillas para que esta fundación nos haga el envío”, indica la coordinadora.
El proyecto ha crecido, ahora están presentes en Chihuahua, Puebla, Mérida, San Luis Potosí y Toluca. “Nos acercamos a Buena Prensa por del padre Jaime Porras y a través de ellos entregamos aparatos de rehabilitación en los estados donde los solicitan”, explica Ramírez.
(Con información de CYNTHIA FABILA, Desde la Fe)
«Reconciliación y Justicia», misión de universidades jesuitas: Provincial a nuevo Rector de IBERO Puebla

«Reconciliación y Justicia», misión de universidades jesuitas: Provincial a nuevo Rector de IBERO Puebla

El padre Francisco Magaña, S.J., Provincial de los jesuitas en México, encabezó la toma de protesta del Mtro. Mario Patrón, a quien nombró Rector en la Universidad Iberoamericana de Puebla. Reconoció la amplia experiencia del Mtro. Patrón dentro del cuerpo apostólico Ignaciano así como su importante labor en diversas obras de la Compañía de Jesús en México, y encomendó a Dios su nueva responsabilidad. Asimismo el padre Magaña agradeció al Rector saliente, al Dr. Fernando Fernández Font, S.J., «de manera profunda y entrañable» todo el trabajo, esfuerzo y dedicación puestos al servicio de la IBERO Puebla y de la Compañía de Jesús.
En su mensaje, el Provincial destacó la misión de reconciliación y justicia de las universidades jesuitas y de las instituciones educativas a su cargo.
Sabemos que la misión de la Compañía de Jesús es el servicio de la fe y la promoción de la justicia en diálogo con las culturas y con las diferentes tradiciones religiosas. Nuestra última Congregación General dice, además, que los jesuitas y las personas comprometidas en esta tarea común somos compañeros en una misión de reconciliación y justicia. (Francisco Magaña SJ)
Momento Complejo El Superior de los jesuitas en México habló del momento complejo que está viviendo el estado de Puebla debido a que «su tejido social está roto y se ha enrarecido profundamente por la pobreza y la violencia que golpea lo mismo a niños que a jóvenes, mujeres y adultos». Señaló que la Universidad Jesuita debe de continuar con su labor de responder críticamente, como caja de resonancia de todas las voces, para animar y fortalecer la articulación de propuestas y acciones comprometidas con un espíritu que contemple la reconciliación y la transformación de las estructuras sociales.
Mtro. Mario Patrón
El Provincial agregó que en este nuevo periodo la Comunidad universitaria quiere dar continuidad y profundizar en procesos que ya desde hace tiempo la Ibero Puebla ha asumido y que le dan su identidad propia y su lugar en esta región del país:
  • Seguir siendo una Universidad con una voz crítica en la Cd. de Puebla, en el Estado y también en el País.
  • Seguir elevando la calidad académica de la Universidad, a la luz de lo que el propio P. General nos ha invitado en las reuniones sobre la educación jesuita de Río de Janeiro y Bilbao.
  • Hacer frente con inteligencia, sabiduría y discernimiento a los retos, contextos y competitividad educativa que se viven en la Ciudad de Puebla.
  • Y, finalmente, favorecer espacios dentro y fuera de la Universidad donde las personas y la Comunidad, logren experiencias hondas nacidas del Evangelio.
El padre Magaña animó a la Comunidad universitaria a ofrecer un acompañamiento generoso, instruido y desinteresado al nuevo Rector en la tarea que la Compañía de Jesús le encomienda al frente de la Institución para responder juntos ante los retos que les deparE el futuro. A continuación el mensaje completo: Mensaje del Provincial de los jesuitas en México en cambio de Rector IBERO Puebla by Comunicación Jesuitas México on Scribd