Medidas migratorias de Trump, «violaciones graves» a derechos humanos: Jesuitas de Centroamérica

Medidas migratorias de Trump, «violaciones graves» a derechos humanos: Jesuitas de Centroamérica

Los jesuitas de Centroamérica se unen a las voces contra las medidas antiinmigrantes del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

La Provincia Centroamericana de la Compañía de Jesús emitió un comunicado en el que expresa su preocupación y rechazo a las órdenes ejecutivas emitidas por la Administración Trump porque «suponen violaciones graves a los derechos humanos y representan una política dirigida a estigmatizar y criminalizar a los migrantes o a cualquier persona percibida como migrante”, tal y como reconoce la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en su comunicado del 1 de febrero del presente año.

Asimismo lamenta «el aumento de la seguridad fronteriza, la suspensión del derecho a solicitar asilo, el aumento de centros de detención y de procedimientos de deportación expedita, y la prohibición de entrada a personas de varias nacionalidades, entre otras».

A continuación  el texto íntegro:

Es tiempo de construir puentes, no muros

La Provincia Centroamericana de la Compañía de Jesús, la Comisión Provincial de Apostolado Social y la Red Jesuita con Migrantes Centroamérica expresamos nuestra preocupación y total rechazo a las medidas migratorias anunciadas en los últimos días por el presidente de Estados Unidos, tales como el aumento de la seguridad fronteriza, la suspensión del derecho a solicitar asilo, el aumento de centros de detención y de procedimientos de deportación expedita, y la prohibición de entrada a personas de varias nacionalidades, entre otras.

Las órdenes ejecutivas emitidas por la Administración Trump suponen violaciones graves a los derechos humanos y “representan una política dirigida a estigmatizar y criminalizar a los migrantes o a cualquier persona percibida como migrante”, tal y como reconoce la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en su comunicado del 1 de febrero del presente año.

Su implementación no tiene otro efecto más que agravar la crisis y vulnerabilidad de los miles de centroamericanos y centroamericanas, que se ven obligadas a salir de sus países porque éstos no les brindan las condiciones mínimas para poder llevar una vida digna, y en muchos casos, para poder salvar sus vidas.

Nos sumamos a las denuncias de los hermanos jesuitas de Canadá y Estados Unidos, quienes consideran dichas disposiciones una afrenta a nuestra misión como Compañía de Jesús, y un asalto a los valores cristianos. Y nos sentimos cuerpo con ellos cuando expresan su solidaridad con nuestras hermanas y hermanos migrantes, reafirman su decisión de no ceder ante el miedo, y su intención de continuar la larga tradición de defender y acompañar a las personas migrantes y refugiadas, sin importar su origen o religión.

En tiempos de muros, nos sentimos llamados a construir puentes entre personas, culturas y sociedades. A levantar nuestras voces y trabajar juntos y juntas para que los Estados centroamericanos y norteamericanos, respeten los derechos humanos y el principio de la dignidad humana, celebren las diferencias y fomenten una cultura de hospitalidad y fraternidad.